Los sentidos nos ofrecen una visión del mundo, pero no siempre nos lo muestra con una realidad exacta.
La percepción no es sólo una simple suma de estímulos que llegan a nuestros receptores sensoriales, sino que cada individuo organiza la información que recibe según sus experiencias, sus deseos... Una de las cosas que hace el cerebro es transformar inmediatamente los mensajes sensoriales en percepciones conscientes. La integración de cada persona al ambiente en el que se desarrolla, depende de su capacidad perceptiva. Podemos ver que la percepción:
- Es un proceso constructivo que depende de las características del estímulo y de la experiencia
sociocultural y afectiva del sujeto perceptor.
- Es un proceso de información-adaptación al ambiente. El objetivo de la percepción es dotar de
sentido la realidad que vivimos, facilitarnos información sobre el mundo y permitir nuestra
adaptación al entorno.
- Es un proceso de selección. Como la información que recibimos es excesiva los recuerdos del
individuo son limitados, percibimos lo que es relevante para nosotros en cada circunstancia.
Esta selección se produce mediante la atención.
Existen cuatro fases en el proceso de la percepción:
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Detección: Cada sentido dispone de un receptor, grupo de células sensibles a un tipo de estímulo.
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Transducción: Parte de nuestro talento natural depende de la capacidad del cuerpo para convertir un tipo de energía en otro. Los receptores convierten la energía del estímulo en mensajes nerviosos.
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Transmisión: Cuando ésta energía tiene la suficiente intensidad, desencadena impulsos nerviosos que transmiten la información codificada, sobre las características del estimulo, hacia diferentes partes del cerebro.
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Procesamiento de la información: Nuestros órganos sensoriales detectan energía y la codifican en señales nerviosas, pero es el cerebro quien organiza e interpreta la información en forma de experiencias conscientes.
La sensación se origina cuando el órgano de un sentido (receptor) es estimulado por una energía física (color, olor, etc.). Nuestro cerebro organiza la información que proviene de los sentidos y da un significado a las sensaciones.
Los seres humanos disponemos de cinco sentidos que nos informan del mundo exterior, llamados exteroceptores (gusto, oído, tacto, olfato y vista). También contamos con otros que reciben información de nuestro organismo (interoceptores) y otros que nos informan del movimiento (propioceptores).
La capacidad humana de recibir estímulos es limitada ya que no podemos tener sensación de todo. En nuestra sensación existen diferentes umbrales:
Umbral absoluto:
Es la cantidad mínima de estímulo que necesitamos para detectar algo (umbral inferior) y también la cantidad máxima de estímulo que podemos recibir, es decir, el límite superior por encima del cual no sentimos más (umbral superior).
Umbral diferencial:
Es la diferencia de intensidad del estímulo necesaria para notar un incremento o una disminución ante un estímulo previo. Cuanto más pequeño es el cambio que podemos detectar, mayor es nuestra sensibilidad.
El estudio de la organización perceptual consiste en descubrir los factores responsables de que las sensaciones aparezcan como totalidades unitarias y coherentes ante nuestra experiencia.
La sensación es detectar algo sin saber qué es, mientras que la percepción es reconocer un objeto específico. Desde este punto de vista, las sensaciones corresponden a la recopilación de información y la percepción se relaciona con la interpretación de la información. Hay varios factores influyen en nuestra percepción:
factores externos, factores internos, ilusiones y las alucinaciones